Más del 75 por ciento de la población mundial tiene escaso o nulo acceso a analgésicos opioides para tratar el dolor, incluidas parturientas y enfermos de cáncer, denuncia en Malasia la Comisión Global de Política de Drogas.

19 oct. 2015

Por Pablo Linde

Entre las muchas cosas que están mal repartidas en este mundo, una es el dolor. Como casi todo lo malo, los pobres lo sufren más que los ricos. Pero no siempre es una cuestión de dinero, sino de voluntad política. Es la principal conclusión del informe La crisis global del dolor evitable. El impacto negativo del control de los medicamentos en la salud pública, que se presenta hoy en Kuala Lumpur (Malasia).

El documento, elaborado por la Comisión Global de Políticas sobre Drogas  señala que solo el 17% de la población global tiene acceso al 92% de la morfina. Alrededor de 5.500 millones de personas no cuentan con la posibilidad de recibir a analgésicos opioides, o ésta es muy escasa. Pacientes terminales de cáncer, de sida y parturientas son algunos de los grupos en los que estas restricciones impactan más negativamente. La Organización Mundial de la Salud calcula que decenas de millones de personas tienen que soportar un dolor evitable por esta falta de acceso.

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