Proteger a la sociedad y a los individuos de las muertes y enfermedades relacionadas con drogas

Las políticas de drogas que dependen del sistema de justicia penal han fracasado ampliamente en su cometido de proteger a la sociedad de las muertes y enfermedades relacionadas con drogas. Existen iniciativas públicas cuya efectividad a la hora de reducir las sobredosis, las muertes y las infecciones relacionadas con drogas ha sido ampliamente reconocida. Con las actuales políticas, el VIH/SIDA, la hepatitis y la tuberculosis están causando una devastación global.

La salud de las personas es primero

Las personas con problemas de drogas son antes que nada pacientes, por lo que la salud debe ser el pilar angular de las políticas de drogas, nacionales e internacionales. La criminalización desincentiva la búsqueda de ayuda médica y tiene importantes repercusiones en el futuro, trabajo, educación y viajes de las personas. Los jóvenes están particularmente afectados. El racismo impregna las sentencias (desproporcionadas) que pesan sobre los usuarios de drogas en muchas regiones. 

Mejorar el acceso a medicamentos esenciales y tratamiento

A pesar de que la metadona y la buprenorfina están contempladas en la lista de medicamentos esenciales de la OMS, solo 82 países (de 200) ofrecen servicios de ayuda especial a las personas con problemas de drogas. Se necesita con urgencia un acceso creciente a medicamentos para tratar el VIH/SIDA, la hepatitis C y la tuberculosis. Es más, aproximadamente el 80% de la población mundial tiene un acceso muy limitado a medicamentos para tratamiento del dolor.

Incrementar el acceso a tratamientos basados en la evidencia

La evidencia científica sobre el Tratamiento de Sustitución con Opiáceos es amplia, pero el acceso a estos medicamentos continúa siendo limitado. Es necesario integrar su uso en las terapias antirretrovirales, así como reformar las políticas de drogas dañinas que dificultan el acceso al tratamiento.

 

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